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Los géneros del poder

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“La emoción es tan importante como la razón”, afirma la investigadora española Almudena Hernando quien, en “La fantasía de la individualidad”, deconstruye nociones sociohistóricas tales como los roles masculinos y femeninos.
N
o es usual lo que sucede cuando uno lee un libro como La fantasía de la individualidad (Katz Editores) de Almudena Hernando. Un ensayo que no parece ser lo que a simple vista se hace evidente: una experiencia transformadora. Lo interdisciplinario es una oportunidad para ver un cristal que reluce y se torna más denso desde diferentes ópticas, y que en el caso del pensamiento de Hernando también se verifica en la vida cotidiana de todos nosotros, en la norma y en la imposición de determinado sistema de valores que determinan conductas y formas de vida cristalizadas que permiten ser implosionadas.

Hernando pareciera decirnos que somos más libres de lo que creemos y para ello hace falta salirse de determinada lógica racionalista que niega lo emocional y los vínculos, a la vez que margina a la mujer en una posición pasiva y garantiza al orden patriarcal una ilusoria seguridad en la razón que data desde la Ilustración. Su crítica al chantaje humanista y eurocéntrico (el pedirnos posicionarnos a favor o en contra de la razón, y el hacernos creer que esta carece de estructura mítica, lo que lleva a su endiosamiento) es paralela a su deconstrucción de lo fálico del poder masculinizante. En este sentido, lo que Hernando marca es que la ruptura de esta subordinación no solo es de las mujeres hacia los hombres sino de los propios hombres entre sí al no dar cuenta del valor negado e imprescindible de la emocionalidad en detrimento de la “diosa razón”. No es tanto un libro que cierra su espectro hacia la antropología o el feminismo, sino, por el contrario, una expansiva apertura que nos permite tomar conciencia de que el concepto de individuo es un proceso sociohistórico desmontable, en permanente construcción, y que si tomamos comprensión de este estado de cosas podemos alcanzar la dimensión completa que nos hace ser lo que somos: emoción y razón, ambos y simultáneos.

-¿Cómo fue el desarrollo del concepto de fantasía de la individualidad?

-El punto de partida es mi trabajo con grupos indígenas en Guatemala. Allí me di cuenta de que ellos entendían el mundo de una manera muy distinta a como lo entiendo yo. Y se entendían así mismos en ese mundo de una manera muy distinta a como nos entendemos entre nosotros. La noción de espacio era muy diferente. Si para ellos el espacio era diferente también cambiaba su concepción de la persona. Entonces comencé a investigar y me di cuenta de que la individualidad es una idea de identidad que se ha construido y no existe en los grupos que no tienen un desarrollo tecnológico y una racionalidad. Paralelamente, en mi vida empecé a tener experiencias con hombres y vi que la manera que tenemos de entender el mundo los hombres y las mujeres divergía. Empecé a pensar que los que se definen como individualizados son el mundo occidental contra los indígenas y los hombres frente a las mujeres. Y me pregunté hasta qué punto el discurso que nos rige en Occidente, que dice que la razón sustituyó a la emoción y que la individualidad sustituyó a la comunidad, era verdad. Es decir, hasta qué punto la sociedad occidental abandonó la lógica indígena que valora la emoción y el grupo, o lo que en verdad hemos hecho es negarlo. Comencé a darme cuenta de que lo que ha hecho el mundo occidental es construir la fantasía de que nos basta la razón para estar seguros en el mundo, que es la idea de persona. Y esto no es verdad. La razón necesita estar sustentada en sanos vínculos emocionales y el individuo necesita siempre un grupo para sentirse seguro. De modo que la idea de individualidad tal como la concebimos en Occidente es una construcción.

-¿Cómo la influyeron Freud y Foucault para el desarrollo de su concepto de individualidad?

-Para pensar que la individualidad es una fantasía lo que hago es salirme del discurso de verdad de la sociedad que nos rige: el discurso que dice que a partir de la Ilustración la razón sustituyó a la emoción y el individuo sustituyó a la comunidad. Salgo de ahí y observo cómo la gente actúa en su vida cotidiana. Foucault me enseñó que las dinámicas de poder de un orden social se construyen a través de convertir en verdad determinados valores y creencias que la sociedad asume dándoles prioridad sobre lo que realmente están viviendo. De Freud, básicamente, me viene la idea de que no todo lo que hacemos es consciente.

-¿Cómo está articulada la lógica razón y emoción?

-Cuando hablo de razón me refiero a la abstracción, a razonar sobre argumentos. Lo que digo es que todos los seres humanos necesitamos vínculos emocionales (familia, hijos, amigos) para poder sentir que tenemos fuerza frente al mundo y esto, que ya lo hacen los cazarrecolectores indígenas, es una identidad que llamo relacional. A medida que se constituye el control de los fenómenos de la naturaleza y vas racionalizando, se ponen en juego dos fenómenos contradictorios de identidad: la identidad relacional que es imprescindible (el grupo y de las emociones) y la otra que es la racionalidad que poco a poco se va desarrollando. Ambos tienen lógicas contradictorias. A medida que se va desarrollando la individualidad se ha restado importancia a las emociones y los vínculos, pero como estos son imprescindibles han necesitado alguien que garantizara que los hombres tuvieran cubierta la necesidad social de los vínculos y las emociones, y esas han sido las mujeres. Lo que ha pasado históricamente es que se ha desarrollado la individualidad a base de tener un complemento y que los vínculos y las emociones estuvieran cubiertas. Eso es el orden patriarcal, que ha idealizado la razón. Yo creo que ambas formas son posibles y eso es lo que han hecho las mujeres al reconocerse en la individualidad, a eso es lo que llamo individualidad independiente.

-En ese sentido, critica a la Ilustración que endiosó a la razón y a los roles (masculino y femenino) que son construcciones sociohistóricas.

-Efectivamente, hago una crítica a la Ilustración en el sentido que elevó a nivel de creencia mítica la idea de que la razón es lo que nos hace sentir seguros. La creencia en la razón y la ciencia tiene todas las categorías del mito y hemos depositado el valor de la verdad incuestionable. La razón y la individualidad se han ido desarrollando a lo largo de la historia a costa de suplantar a la emoción y a la comunidad. Si la razón no se construye sobre vínculos emocionales sanos y una comunidad de pertenencia, no se sostiene. La razón no da sentido a la vida.

-Ese lugar negado de la emoción fue el casillero vacío de la pasividad que ocupó la mujer. Por lo tanto, ¿esta crítica que usted formula implica repensar los roles masculinos y femeninos?

-Hay que dejar de asociar lo masculino a lo que han hecho los hombres y lo femenino a lo que han hecho las mujeres. Lo considerado masculino es lo que tiene que ver con el poder, con el cambio, la individualidad, y lo que se considera femenino es la emocionalidad, el no cambio y los vínculos. Creo que para construir una sociedad de relaciones de igualdad es necesario que los hombres desarrollen la parte de la emocionalidad y las mujeres de la individualidad y del poder. Para eso hay que dejar de considerar que el poder es masculino y la emoción es femenina. En esa relación no hay nada biológico. Para que haya una sociedad de iguales los hombres tienen que dedicar tiempo a construir su emoción. Y las mujeres dedicar tiempo a construir la individualidad y el poder. La emoción no es prescindible. Pertenecer a un grupo humano a través de los vínculos emocionales es la condición de posibilidad para sentirse seguro en el mundo. La individualidad es prescindible, hay grupos que no tienen esta noción.

-¿Cómo piensa la cuestión de la amistad, la individualidad y la emocionalidad en estos espacios en Facebook y Twitter?

-La individualidad se está disparando y el desarrollo se asocia a una búsqueda de cambio siempre. A medida que se desarrolla, la individualidad y el cambio se valoran positivamente, y aparecen Darwin, Marx o Freud, donde el cambio empieza a ser la clave del discurso de seguridad de nuestro grupo, y la emoción se niega. Pero para sentir que tenemos potencia frente al mundo tenemos que vincularnos. Así es como el cambio se está facilitando por Internet, y la gente cambia cada vez más deprisa y pierde contacto con sus emociones y la sociedad por ende es cada vez más patriarcal. Como no puedes dejar de pertenecer a un grupo y desconoces tus emociones, se desarrollan sistemas de pertenencia donde cada vez hay menos contacto con lo íntimo. Estos sistemas virtuales te dan sensación de pertenencia desde la conciencia de soledad. Sustituyen la calidad emocional por la cantidad. Si dependés sólo de esas redes te metes en dinámicas competitivas. Es la dinámica de la individualidad que está llena de ansiedad y dolor, es decir, de una dinámica de éxito y logros.

-Usted se define feminista.

-Hay muchas tendencias en el feminismo, con algunas no estoy de acuerdo en absoluto, pero el feminismo en general es una postura personal que señala que estamos regidos por un discurso y un orden de verdad que niega parte de la realidad: la subordinación de las mujeres, que las mujeres hemos desarrollado un lugar complementario de apoyo emocional a los hombres. El orden patriarcal no es universal, sólo que cuando comienza a surgir el desarrollo tecnológico y científico, los hombres empiezan a negar que la emoción es importante y necesitan que las mujeres les cubran ese lugar. Lo que dice el feminismo es que lo que han hecho los hombres a lo largo de la historia es impedir que las mujeres se individualicen al igual que ellos para tener cubierta la emoción. Las feministas reconocen que esta relación de poder entre hombres y mujeres es una evidencia histórica. Yo deconstruyo el género, porque mientras se siga diciendo que el poder es masculino no habrá condiciones de igualdad. El orden patriarcal es un orden lógico que idealiza la razón y niega la emoción, independientemente del cuerpo que lo ocupa, sea hombre o mujer.

-Hay un estigma para el hombre emocional que lo coloca en soledad y al margen de la norma.

-Eso implica un cambio muy profundo del núcleo duro del discurso que nos rige y nos seguimos entrenando en ese orden: nos creemos que la razón es la garantía cuando todos sabemos que no es así, cuando en nuestro orden privado necesitamos la emoción. Ese discurso ejerce mucha presión sobre los hombres porque ocupan un lugar de privilegio y encuentran mujeres que les garantizan la emoción. Aquellos hombres que se abren a la emoción pueden encontrar posibilidades de pareja, porque hay mujeres que están buscando hombres que les permitan desarrollar condiciones de igualdad. A las mujeres, en cambio, las deja en condiciones de mucha soledad si desarrollan la razón y la emoción, porque la mayor parte de los hombres necesitan alguien que les garantice solo los vínculos.

-Es un trabajo de desaprendizaje constante del discurso dominante.

-Totalmente. Como el sistema no te educa, tienes que encontrar mujeres que entiendan esto. Es deconstruirse del tipo de identidad que has tenido. Y para los hombres es más difícil porque implica una renuncia a posiciones de poder. Si se empieza a reconocer la importancia de la emoción y los vínculos, se resta valor a escalar en puestos de trabajo o poder.

-Podría ser el costo de la libertad: quedar como “outsider”.

-Exacto. Cuando te empiezas a salir del discurso de verdad patriarcal te quedas como un outsider. Porque no estás cumpliendo las normas del discurso, y eso es muy difícil y muy valiente de hacer. Pero luego vas encontrando gente que hace lo mismo y eso te da una sensación de libertad, fuerza y potencia. La gente que tiene poder en verdad está completamente sometida a la norma. Cuando te das cuenta de que la emoción es tan importante como la razón te vas a quedar en el margen pero es la idea más potente que existe: los seres humanos necesitan de la emoción. Es como la sensación de un velo que se cae, porque has salido de un eje de dominación.

POR LUIS DIEGO FERNANDEZ

23/01/13

Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Almudena-Hernando-fantasia-individualidad_0_850114995.html

 

 
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